


Venid, señores de la guerra, los que fabricáis las armas, los que fabricáis los bombarderos, los que fabricáis grandes bombas, los que os escondéis detrás de las paredes, los que os escondéis detrás de vuestros escritorios... Espero que muráis, que la muerte os llegue pronto. Seguiré vuestro cortejo fúnebre en la pálida tarde y vigilaré mientras os bajan a vuestro lecho de muerte, y me quedaré de pie sobre vuestras tumbas hasta estar seguro de que habéis muerto.
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